20/8/11


Pegada a Ti, sintiendo Tu espalda, Tu piel.
Pasando la caricia de mis manos por Tu torso, y así, apoyada en Ti, pienso y siento. Se van sucediendo las imágenes nuestras como si de un vídeo se tratara, y un nudo en el estómago puja por desasirse en mariposas.

Cada recuerdo, cada ternura, cada caricia, incrustada como piedra preciosa en el alma; y un nudo, ahora en la garganta, va sujetando las lágrimas. Los ojos brillan húmedos, y sostengo la mirada dando la cara a la vida. Cruel, dura a veces; pero fue un regalo. Una vez que pude ver el cielo, ha nublado el resto.
Ya no quiero más.

Y sigo así, apoyada en Tu espalda, con mis manos en Tu torso, con mi caricia eterna, y Tuya.

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